15 ene 2015
8 ene 2015
Otras latitudes; Otras fiestas
El final de las lluvias en Laos se celebra con una gran fiesta.
Coincide con el final de la cuaresma budista.
La población laica se reúne a orillas de los ríos, donde hacen volar linternas flotantes en el cielo: son ligeras lamparas hechas con papel de arroz, que levantan el vuelo a grandes alturas, por el aire caliente acumulado al encender una pequeña vela sujeta en su base
A las luces que flotan en el cielo, se le suman otras de las pequeñas barquitas hechas con hojas de banano, que contienen ofrendas con barritas de incienso, flores y velas que sueltan en el río para que se las lleve la corriente.
La celebración termina ya entrada la noche cuando las grandes barcas en forma de Naga o serpiente son bajadas al río y
liberadas sobre las aguas iluminadas desde su interior.
Es el final de la cuaresma budista de tres meses en la que los monjes se retiraron a los templos a meditar y estudiar las enseñanzas budistas. Al final de la celebración saldrán de los monasterios para visitar a sus familias.
15 dic 2014
El mundo a lomos de un elefante
Laos era conocida como la tierra del millón de elefantes,
sin embargo actualmente solo queda una décima parte.
Son utilizados para labores pesadas de explotación forestal, agrícolas y sobre todo para los turistas.
Subirse a lomos de un elefante supone ver el mundo desde otra dimensión, todo queda allí abajo y el bamboleo lento y cadencioso
te trasporta a otras épocas y a otros mundos, donde el sentido del tiempo y de la vida era muy diferente.
Llegamos a una zona pantanosa donde solo se puede ir con canoa o en elefante. Inmensa llanura verde donde solo percibes la profundidad del agua cuando estas ya hundida en ella, y encima del elefante, que te protege de unas aguas nada tranquilizadoras.
De lejos, las pescadoras surgían de la hierba como si estuvieran de pie y solo percibías las canoas a corta distancia, o cuando las figuras se movían a compasadamente a la misma velocidad.
Las elevaciones estaban ocupadas con arboles, búfalos sesteando y cabañas de labranza y todo rodeado por una espesa masa vegetal.
Mujeres pescadoras que solo llevan las redes, una pértiga para empujar la canoa y un recipiente para guardar la pesca.
Ésta nos señalaba una serpiente escondida entre las hierbas.
Después del paseo llega el baño, del que los elefantes disfrutan
con auténtico placer.
sin embargo actualmente solo queda una décima parte.
Son utilizados para labores pesadas de explotación forestal, agrícolas y sobre todo para los turistas.
Subirse a lomos de un elefante supone ver el mundo desde otra dimensión, todo queda allí abajo y el bamboleo lento y cadencioso
te trasporta a otras épocas y a otros mundos, donde el sentido del tiempo y de la vida era muy diferente.
Llegamos a una zona pantanosa donde solo se puede ir con canoa o en elefante. Inmensa llanura verde donde solo percibes la profundidad del agua cuando estas ya hundida en ella, y encima del elefante, que te protege de unas aguas nada tranquilizadoras.
De lejos, las pescadoras surgían de la hierba como si estuvieran de pie y solo percibías las canoas a corta distancia, o cuando las figuras se movían a compasadamente a la misma velocidad.
Las elevaciones estaban ocupadas con arboles, búfalos sesteando y cabañas de labranza y todo rodeado por una espesa masa vegetal.
Mujeres pescadoras que solo llevan las redes, una pértiga para empujar la canoa y un recipiente para guardar la pesca.
Ésta nos señalaba una serpiente escondida entre las hierbas.
Después del paseo llega el baño, del que los elefantes disfrutan
con auténtico placer.
7 dic 2014
El valle perdido
Atravesamos la zona protegida de Phu Hin Bun;
Enorme zona boscosa llena de selvas monzónicas y sorprendente topografía Kárstica, sintiéndote sobrecogido por las dimensiones de
los acantilados calizos, los espesos bosques y las continuas curvas. y llegamos a un valle plano rodeado por inmensos farallones de roca caliza verticales.
Atardecer....., y
amanecer a orillas del pequeño río que recorre el valle de un extremo a otro y que recoge todas las aguas monzónicas que inundan el valle y permiten el cultivo de inmensos arrozales.
Cuando al amanecer atravesamos el valle que el día anterior al anochecer estaba deslucido; la luz invadía todo,los campos de arroz maduro inundados por el brillo del agua, rodeados por el fondo amurallado de las montañas oscuras...provocaba una sensación de irrealidad o de no poderse creer estar uno en ese lugar.
Maravilloso valle perdido entre gigantescas montañas
fuera y no muy lejos, todavía, de un mundo en extinción.
19 nov 2014
El hayedo; manantial de abundancia
Dice Ignacio Abella; "El haya pertenece al aire,en el que vive y se expande,del que recoge humedad, donde clama lluvias y detiene nieblas,......madre y nodriza de nuestra tierra, nutre y dosifica fuentes, que a su sombra permanecen claras y frescas."
"En las hayas que crecen con espacio suficiente para extenderse,
las ramas son numerosas y se estiran horizontalmente."
"Cuando hay poco sitio las ramas crecen verticales y largas,
adaptándose al espacio y buscando la luz. Las hojas dispuestas alternadamente sobre las ramillas zigzagueantes
forman un mosaico casi perfecto que recoge
casi toda la luz creando un umbrío sotobosque."
"Su relación con el suelo es poco exigente con el tipo de sustrato, con raíces muy superficiales...pide poco a la tierra, entregándose totalmente a ella generando grandes cantidades de materia orgánica y protegiéndola de la erosión,regulando el agua
que se encarga de invertir en el suelo."
"Caminando entre hayas, con el suelo limpio y libre de maleza, nos permite andar pausado y blando sobre la alfombra de crujiente hojarasca. Se encuentra el sosiego,la belleza y la magia.."
15 nov 2014
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


















































